Paul Singer, founder and president of Elliott Management Corp
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Por Kambiz Foroohar y Brendan Case,
Publicado en el Bloomberg Magazine del 26 de junio. http://www.bloomberg.com/news/2012-06-26/singer-s-hedge-fund-fights-mexico-elite-in-u-s-legal-showdown.html y reproducido el 30 de junio en la sección Negocios del Washington Post http://www.washingtonpost.com/singer-hedge-fund-others-in-cross-border-fight-with-mexican-industrial-elite/2012/06/28/gJQAYzPsEW_story.html
En Monterrey, México, en una mañana sofocante de abril, Enrique García, gerente de la planta de Vitro, cruza por debajo de un mural que conmemora el centenario de la primera fábrica de vidrio de esta empresa y señala las estructuras de ladrillo que eran parte de la fábrica original.
Luego, seguido de los visitantes, García se dirige hacia un edificio de acero y estaño donde las enormes máquinas producen tres millones de botellas al día para Avon, Coca-Cola y los viñedos Francis Ford Coppola. Vitro es el fabricante de vidrio más importante de México y uno de los principales empleadores del país, con 17.000 trabajadores.
“Casi todas las familias de Monterrey han tenido a alguno de sus miembros como empleado en Vitro”, dice García en voz alta, por encima del martilleo de las prensas y el silbido de vidrio fundido en los moldes con forma de botellas.
Las numerosas actividades que se llevan a cabo en la fábrica no revelan que Vitro ha estado luchando tanto en los tribunales de México como de EE.UU., ni que está librando una pelea feroz con una serie de fondos de inversión, incluyendo Elliott Management, propiedad de Paul Singer. Este inversor canoso, cuyo fondo de inversión de Nueva York poseía $20 mil millones en activos en junio, se abalanzó en 2010, más de un año después del default de Vitro sobre $1,200 millones en bonos, ocurrido en febrero de 2009.
Singer, un experto en aprovecharse de la deuda de empresas que luchan por mantenerse a flote, como Lehman Brothers Holdings, adquirió los bonos de Vitro con descuento. Luego presentó una demanda para que se le pagara la suma totalidad, al rechazar la reestructuración de la deuda propuesta por Vitro que ofrecía a los acreedores extranjeros la mitad de su inversión original.
A través de innumerables demandas presentadas en México y Estados Unidos, Elliott y otros fondos de inversión han cuestionado la quiebra de Vitro y tratado de apoderarse de sus activos e ingresos de sus clientes en EE.UU., entre los cuales se incluye a Ford Motor Co.
“Paul Singer no tiene miedo de inmiscuirse en situaciones que francamente asustan a mucha gente”, dijo Kenneth Buckfire, presidente ejecutivo y director general de Miller Buckfire, un banco de inversión con sede en Nueva York que ha reestructurado empresas en bancarrota.
Singer, un influyente agente republicano que entregó $1 millón al “súper PAC”[1] del virtual candidato presidencial Mitt Romney, podría haber prevalecido, pero no lo logró gracias al director ejecutivo de Vitro, Hugo Lara.
‘Un legado’
“Iniciamos este proceso convencidos que teníamos un negocio, un legado y puestos de trabajo que estábamos dispuestos a defender”, señaló Lara. Impulsado por Adrián Sada, Presidente y bisnieto del fundador de la empresa, Vitro se ha enfrentado tenazmente a Singer.
En mayo, un tribunal de apelaciones de México ordenó a Elliott y otros fondos a pagar los gastos legales de Vitro en algunas de las demandas que fueron desestimadas por los tribunales.
La reorganización de Vitro fue aprobada por un tribunal mexicano a principios de este año, pese a las objeciones de algunos tenedores de bonos que apelaron. Ya que Vitro cuenta con operaciones en Estados Unidos, solicitó a un tribunal de Dallas que se llevara a cabo su reestructuración mexicana en el marco del Capítulo 15 dela Ley de Bancarrota (aplicable a los casos transfronterizos), en un esfuerzo por detener los litigios por parte de tenedores de deuda como Singer.
El 13 de junio el juez Harlin Hale rechazó la solicitud de Vitro, al afirmar que el plan mexicano tenía fallas porque no protegía adecuadamente los intereses de los acreedores estadounidenses.
Asimismo, el juez dijo haber encontrado pruebas de presuntas votaciones sospechosas en el procedimiento de reorganización de la empresa, porque Vitro utilizó a personas de la empresa para vencer a los acreedores externos. Dos días más tarde, el juez reiteró que Vitro no debe trasladar activos ni desviar sus negocios a otras entidades, en un intento de frenar a los tenedores de bonos.
La disputa no mostró señales de desvanecerse, ya que Vitro apeló la decisión de Hale.
“Confiamos en el fundamento jurídico de nuestros argumentos”, señaló Andrew LeBlanc, abogado estadounidense de Vitro.
Sada, de 67 años, graduado enla Wharton School dela Universidad de Pennsylvania, dice que está decidido a mantener el control ejercido por su familia.
“Un porcentaje muy elevado de accionistas está con nosotros”, dijo Sada, quien luce elegante en su traje azul oscuro, a pesar del calor. Las raíces empresariales de Sada y los parientes de la familia Garza se remontan a una fábrica de cerveza inaugurada en 1890.
La familia Garza controla a Alfa, que a su vez es propietaria de Alpek (la empresa petroquímica más importante de México), y de Fomento Económico Mexicano (propietario de Oxxo, la principal cadena de tiendas pequeñas de autoservicio en América Latina). Singer no quiso hacer comentarios para este artículo.
Reyerta internacional
A medida que se intensifica la batalla entre Vitro y Singer en ambos países, se enfrentan los gerentes de los fondos de inversión más exitosos del mundo contra una de las familias de la élite industrial de México. Esta querella se fundamenta en la estrategia de reorganización que adoptó Vitro para convertir a las filiales en sus principales acreedores, con lo cual lograron superar los votos de los tenedores de bonos estadounidenses como Singer.
El caso está poniendo a prueba hasta qué punto la ley de bancarrota de México se aplica en los Estados Unidos, y el resultado podría influir sobre futuros acuerdos.
Si en última instancia prevalece Vitro, quizás los estadounidenses estén menos dispuestos a invertir si no cuentan con garantías adicionales, ya que las empresas mexicanas podrían poner en práctica las mismas tácticas de Vitro, dijo Robert Rauch, socio de Gramercy Advisors, fondo de inversión de $2.800 millones de Greenwich, Connecticut.
Los precios de los bonos de corporaciones mexicanas han quedado rezagados en comparación con los de Brasil y Argentina, en parte debido a esas inquietudes, indicó Rauch. “Se trata de cambio radical”, agregó.
Rauch dice que el equivalente de la ley de bancarrota en México no se ocupa de las reclamaciones entre empresas, en este caso, de los préstamos internos entre las unidades, lo que permitió la reestructuración de Vitro.
“Vitro decidió utilizar todos los defectos de la ley en forma muy agresiva contra los acreedores”, señaló.
En EE.UU. una quiebra en virtud del Capítulo 11 no permite a una empresa crear créditos internos para superar en votos a acreedores que son terceras partes, dice Cameron Kinvig abogado de Hunton & Williams en Dallas.
“Los tenedores de bonos son lo más importante”, indicó. “Los créditos entre las empresas están relegados al puesto más bajo en la escala de prioridades”.
Arturo Porzecanski, profesor de finanzas internacionales enla American Universityen Washington, dice que el caso de Vitro constituye la primera vez que se solicita a un juez de EE.UU. que autorice un plan mexicano que no sería aprobado en el marco del sistema judicial estadounidense.
“Lo que Vitro ha hecho es pasar un camión por el enorme vacío legal existente”, agregó.
Lara afirma que la reestructuración de Vitro es compatible con las leyes mexicanas y debería aplicarse en Estados Unidos. Vitro utilizó las leyes locales para defenderse después de declarar default sobre su deuda. La junta directiva de Vitro contrató a un despacho de abogados externo para examinar el plan, dijo Alejandro Sánchez Mújica, asesor jurídico de Vitro.
“En el marco de la ley”
“Hemos obtenido la opinión jurídica de dos expertos en leyes del mercado de valores, derecho corporativo e insolvencia, para asegurar que estábamos actuando en el marco de la ley”, dijo.
Los legisladores estadounidenses dicen que el método aplicado por Vitro podría desestimular la inversión transfronteriza, lo que afectaría a ambos países.
“Al subvertir las normas jurídicas internacionales establecidas, también se perjudicará la economía mexicana, al reducir drásticamente su acceso a los mercados de Estados Unidos e internacionales”, manifestaron por escrito los congresistas Patrick Meehan (Republicano por Pennsylvania) y Jared Polis (Demócrata por Colorado) el 18 de octubre a Arturo Sarukhan, embajador mexicano.
Allan Brilliant, abogado de los acreedores de Vitro, es más directo. “Vitro creó la deuda de mala fe para aprovecharse de lo que consideran es un vacío que existe en la ley de quiebras de México”, señaló.
Durante décadas Singer ha reinado como un experto en librar y ganar prolongadas batallas jurídicas. No tiene miedo de enfrentarse a corporaciones o gobiernos para cobrar la deuda en default. Durante los últimos 35 años su fondo ha devengado un promedio de 14% al año, según su informe anual a los inversores.
En el año 2000 el gobierno de Perú accedió a pagarle $58 millones, lo que representa una ganancia de 400% sobre la deuda de dos bancos peruanos que él había comprado cuatro años antes.
Desde hace una década Singer lucha contra Argentina después de haber comprado más de $600 millones de la deuda de ese país, en algunos casos por apenas 15 centavos de dólar. En 2005, el entonces presidente Néstor Kirchner ofreció canjear los bonos en default por otros bonos nuevos, cuyo valor era de alrededor de 30 centavos de dólar. Aproximadamente tres cuartas partes de los tenedores de bonos aceptaron esta oferta.
La empresa NML Capital de Elliott acudió a los tribunales para obtener el pago completo y desde entonces ha ganado cinco juicios por un total de $ 1.600 millones. Seis otras demandas están pendientes. Argentina todavía no ha pagado. En la última ronda, los abogados de Elliott se preparan para discutir en julio quela Corte Segunda de Apelaciones de EE.UU. en Nueva York debería exigir el pago del monto total a Argentina.
Muchos esfuerzos
“Es necesario esforzarse bastante para jugar este juego, y muy pocas personas tienen esta dedicación”, señaló Anna Gelpern, profesora de la facultad de derecho de American University.
Singer también ha tenido desaciertos evidentes. En 2009, Elliott perdió $101,1 millones después de la compra de pagarés falsos a Marc Dreier, abogado de Nueva York que se declaró culpable de estafar a los fondos de inversión por $400 millones.
En la lucha contra la familia Sada, Singer también se enfrenta a David Martínez, un nativo de Monterrey de 55 años de edad, quien también es un magnate de un fondo de inversión que negocia con las deudas en problemas. Martínez, fundador de Fintech Advisory con sede en Nueva York, se unió en el otoño de 2009.
Martínez aportó $75 millones en financiación y ayudó a Vitro a trasladar sus unidades más rentables para que no estuviesen al alcance de sus acreedores. Esta no es la primera vez que los dos jefes de estos fondos de inversión se han enfrentado directamente. Martínez ayudó a Argentina, Brasil y Ecuador a reestructurar sus deudas.
En 2005, él presentó un amicus curiae a favor de Argentina, al oponerse a uno de los intentos de Singer de obtener los pagos. A instancias de Fintech, Vitro creó el plan para redistribuir los activos de la empresa, con lo cual el fabricante de vidrio al final terminó debiendo $1,900 millones a sus propias filiales. Según los documentos públicos y los tribunales, esta maniobra se mantuvo en secreto de los acreedores durante 10 meses. Martínez no quiso hacer comentarios al respecto.
Las recusaciones de los tribunales han repercutido sobre los ejecutivos de Vitro. “Es difícil administrar la empresa en estas condiciones”, dijo Lara, con su pluma Montblanc en el aire.
Adrián Sada dice que está agotado, pero se siente optimista. “Los últimos tres años han sido los peores”, dijo, sentado en una sala de conferencias. En el edificio de enfrente están las cintas transportadoras repletas de botellas de Coca-Cola. Sada indica que nunca ha tenido miedo de perder la compañía que creó su bisabuelo, Francisco Sada, junto con Isaac Garza como una rama de Cuauhtémoc, empresa fabricante de cervezas. Las dos familias establecieron la fábrica de vidrio en 1909 para contar con un suministro constante de botellas.
Los Sada se hicieron ricos y poderosos a medida que Monterrey, capital del estado nororiental de Nuevo León, se convirtió en el corazón industrial de México. Adrián Sada fue nombrado presidente de Vitro en 1991, indicó Roberto Riva Palacio, portavoz de la empresa, y pagó casi US $1 mil millones para Anchor Glass Container de Tampa, Florida y Vidrio Latchford de Huntington Park, California.
El momento de hacerlo fue desastroso, ya que fue cuando los fabricantes de refrescos cambiaron sus envases por unos hechos de plástico. Vitro vendió Anchor por $392,5 millones en 1997, es decir, menos de la mitad de lo que había pagado. La compañía vendió también una filial de artefactos para el hogar y redujo sus gastos para convencer a los inversores que debían comprar $1,200 millones en bonos en el 2007.
Un año más tarde, las ventas de Vitro se desplomaron en medio de la desaceleración económica mundial. Los derivados que apostaron por un costo cada vez más alto del gas natural sufrieron un revés, lo que obligó a la empresa a pagar $85 millones para los ajustes en los márgenes. En febrero de 2009, Vitro dejó de pagar intereses por $44,8 millones sobre los $1.200 millones de bonos y no pudo reembolsar $ 255 millones en pérdidas incurridas a causa de instrumentos derivados.
Ayudó en la reestructuración
Martínez intervino; el fundador de Fintech ocupaba un lugar de la junta directiva de Alfa, al lado de Adrián Sada y en 2004 había ayudado con la reestructuración de Cydsa, empresa química controlada por la familia. En diciembre de 2009, Vitro entregó $75 millones a Fintech para que comprara el terreno en el cual están las fábricas de la compañía y luego lo cedió a su vez a Vitro.
Martínez instó a llevar a cabo una reorganización completa, lo que generó 43 operaciones en las cuales Vitro adquirió acciones de las subsidiarias y canjeó deuda por capital; con esto, Vitro terminó debiendo $ 1.900 millones a sus unidades. Martínez se benefició al ejercer una opción de participación del 24% en el capital social de Vitro, a cambio de los terrenos citados.
Para el otoño de 2010, Vitro no había logrado llegar a un acuerdo con los tenedores de bonos, y se declaró en quiebra en México en diciembre de ese año, lo que finalmente fue aceptado en abril de 2011. También se acogió a lo dispuesto en la ley sobre quiebras en EE.UU., para que se reconociera su reorganización más allá de sus fronteras.
Vitro utilizó $1.900 millones en préstamos entre empresas relacionadas para derrotar la oposición de los demás acreedores. Muchos de los tenedores de bonos originales no pudieron soportar más estas maniobras y se rindieron.
“Los acreedores no querían recurrir a los tribunales mexicanos”, dijo Brian Cullen, director general de Duff & Phelps, que asesoró a los tenedores de bonos. “En su lugar, Vitro tuvo que hacer frente a los fondos de inversión que entablan litigios cuando creen que se les ha perjudicado”.
La empresa Elliot de Singer y Aurelius Capital Management con sede en Nueva York se agruparon para la lucha; estas dos empresas, junto con otros fondos de inversión, incluidos Davidson Kempner Capital Management de Nueva York y Lord Abbett de Jersey City, han presentado más de 300 demandas judiciales, sólo en México.
En abril de 2011, la jueza Sandra López en Monterrey nombró a Javier Navarro Velasco, socio de los despachos locales de Baker & McKenzie, para tratar de acercar a ambas partes. Los fondos de inversión no estaban interesados en la negociación, explicó Navarro Velasco; querían $1,100 millones en bonos nuevos, un pago en efectivo del 10% y 61% de las acciones de Vitro.
“No era en serio”
“Era una situación ridícula”, dice Navarro-Velasco. “No era en serio; ellos no querían negociar”.
A finales de octubre, Navarro Velasco dio a conocer las condiciones, bajo las cuales se ofrecían 45 a 55 centavos de dólar a los acreedores. En febrero, un tribunal de Monterrey aprobó la reorganización de Vitro. Elliott y otros acreedores interpusieron un recurso de más de 600 páginas, el cual aún sigue pendiente.
“Ofrecimos negociar con Elliott y Aurelius, mostrarles nuestros libros, y sostener una discusión racional”, señaló el principal asesor jurídico. “Sólo querían proseguir con sus actividades bursátiles y continuar litigando”.
Para enfatizar este punto, Sánchez Mujica saca su iPad para leer una cita de una entrevista que Singer dio a Bloomberg Markets en 2008.
“Nuestro objetivo prioritario es encontrar situaciones de bancarrota en las que nuestra capacidad para controlar o influir en el proceso es lo que impulsa el valor”, dijo Singer en ese momento. “Eso es lo que más preferimos”.
Después de triunfar sobre gobiernos y de obtener los desembolsos de Lehman Brothers y Enron, el dueño y señor de la deuda en dificultades está en camino de añadir el tenaz fabricante de vidrio mexicano a su lista de triunfos.
[1] Super PAC: grupos que recaudan e invierten fondos ilimitadamente para apoyar a los candidatos
Singer’s Hedge Fund Fights Mexico Elite in Legal Showdown
By Kambiz Foroohar and Brendan Case – Jun 26, 2012 9:12 AM GMT-0300
On a scorching April morning in Monterrey, Mexico, Enrique Garcia, Vitro SAB’s local plant manager, crosses under a mural that commemorates the 100th anniversary of the company’s first glass factory. He points to brick structures from the original plant.
Then, with visitors in tow, Garcia heads toward a steel and tin building where machines the size of minivans churn out 3 million bottles a day for Avon Products Inc., Coca-Cola Co. and Francis Ford Coppola Winery. Vitro is Mexico’s biggest glassmaker and among the nation’s top employers, with 17,000 workers.
“Almost every family in Monterrey has had someone who has worked at Vitro,” Garcia shouts above the hammering of presses and the whoosh of molten glass being fired into bottle-shaped molds, Bloomberg Markets magazine reports in its August issue.
The whir of activity gives no indication that Vitro has been fighting its way through Mexican and U.S. courts — or that it’s waging a bare-knuckle brawl with a number of hedge funds, including Paul Singer’s Elliott Management Corp.
Silver-haired investor Singer, whose New York hedge fund had more than $20 billion in assets as of June, swooped in in 2010, more than a year after Vitro’s February 2009 default on $1.2 billion of bonds.
Sued for Full Payment
Singer, who’s adept at profiting from the debt of floundering companies such as Lehman Brothers Holdings Inc., snapped up Vitro’s bonds at a discount. Then he sued to be paid in full, countering Vitro’s proposed debt restructuring that offered outside creditors about half of their original investment.
In lawsuit after lawsuit in Mexico and the U.S., Elliott and other hedge funds have challenged Vitro’s bankruptcy and sought to seize the glassmaker’s American assets and revenue from customers that include Ford Motor Co.
“Paul Singer’s not afraid to do the work on situations that frankly scare a lot of people off,” says Kenneth Buckfire, chief executive officer and managing director of Miller Buckfire & Co., a New York-based investment bank that has restructured bankrupt companies.
Singer, a Republican power broker who has given $1 million to Republican presumptive presidential candidate Mitt Romney’s super PAC, might have prevailed but for Vitro CEO Hugo Lara.
‘A Legacy’
“We started this process with a conviction that we had a business, a legacy and jobs that we were ready to defend,” Lara says. Urged on by Vitro Chairman Adrian Sada, the company founder’s great-grandson, Vitro has gone toe-to-toe with Singer.
In May, a Mexican appeals court ordered Elliott and other funds to pay Vitro’s legal expenses on some lawsuits that courts have dismissed.
Vitro’s reorganization was approved by a court in Mexico earlier this year over objections by bondholders who have appealed. Because Vitro has units in the U.S., it asked a Dallas court to enforce its Mexican restructuring under U.S. Bankruptcy Code Chapter 15 — which applies to cross-border issues — in an effort to stop litigation by debt holders, such as Singer.
On June 13, Judge Harlin “Cooter” Hale denied Vitro’s request, saying the Mexican plan was defective because it didn’t sufficiently protect interests of U.S. creditors.
The judge also found that there was evidence of possible suspect voting in company reorganization proceedings because Vitro used insiders to swamp outside creditors. Two days later, the judge reaffirmed that Vitro shouldn’t move assets or divert business to other entities in a bid to frustrate bondholders.
‘We Are Confident’
The wrangling showed no signs of dissipating as Vitro appealed Hale’s decision.
“We are confident in the legal basis for our arguments,” says Andrew LeBlanc, a U.S. lawyer for Vitro.
Sada, 67, a graduate of the Wharton School at the University of Pennsylvania, says he’s determined to maintain his family’s grip.
“We have a very high percentage of stockholders,” says Sada, who looks dapper in his midnight-blue pinstriped suit in spite of the heat. The Sadas and relatives in the Garza family trace their business roots to a brewery started in 1890.
The Garzas control Alfa SAB, which owns Alpek SAB, Mexico’s largest petrochemical company, and Fomento Economico Mexicano SAB, which owns Oxxo, Latin America’s biggest convenience store chain. Singer declined to comment for this story.
International Brawl
As the Singer-Vitro battle sprawls across two countries, it’s pitting one of the world’s most successful hedge fund managers against one of Mexico’s elite industrial families. At its heart is a reorganization strategy that Vitro adopted to turn its subsidiaries into its major creditors, enabling them to outvote American bondholders like Singer.
The case is testing the extent to which Mexico’s bankruptcy law applies in the U.S. — an outcome that may shape future deals.
If Vitro ultimately prevails, Americans might be less willing to invest without added guarantees because Mexican companies might employ Vitro’s tactics, says Robert Rauch, a partner at Gramercy Advisors LLC, a $2.8 billion hedge fund in Greenwich, Connecticut.
Mexican corporate bond prices have lagged behind those in Brazil and Argentina, partly on such concerns, Rauch says.
“This is a game changer,” he says.
Rauch says Mexico’s equivalent of a bankruptcy code, known as the Ley de Concursos Mercantiles, doesn’t address intercompany claims — in this case, the internal loans between units that enabled Vitro to restructure.
‘All the Flaws’
“Vitro decided to use all the flaws in the law very aggressively against the creditors,” he says.
In a U.S. Chapter 11 bankruptcy, a company can’t create intercompany claims to outvote third-party creditors, says Cameron Kinvig, a lawyer at Hunton & Williams LLP in Dallas.
“Bondholders come first,” he says. “Intercompany claims are bottom of the ladder.”
Arturo Porzecanski, a professor of international finance at American University in Washington, says the Vitro case is the first time a U.S. judge is being asked to clear a Mexican plan that wouldn’t be approved under the U.S. system.
“What Vitro has done is to drive a truck through this loophole,” he says.
Lara says Vitro’s restructuring is consistent with Mexican law and deserves to be enforced in the U.S. The glassmaker used local laws to defend itself after defaulting on its debt. And Vitro’s board hired an outside law firm to examine the plan, says Alejandro Sanchez Mujica, Vitro’s general counsel.
‘Within the Law’
“We obtained legal opinion from two experts in stock market laws, corporate law and Concurso Mercantil to be sure we were within the law,” he says.
U.S. lawmakers say Vitro’s approach may cool crossborder investment, hurting both countries.
“By upending established international legal norms, this chill will also harm Mexico’s economy by severely reducing access to U.S. and international markets,” Patrick Meehan, a Republican representative from Pennsylvania, and Jared Polis, a Democrat from Colorado, wrote to Mexican envoy Arturo Sarukhan on Oct. 18, 2011.
Allan Brilliant, a lawyer for Vitro’s creditors, is more direct.
“Vitro created the debt in bad faith to take advantage of what they see as a loophole in the Mexican bankruptcy law,” he says.
Isn’t Afraid
For decades, Singer has reigned as a master of waging –and winning — protracted legal battles. He isn’t afraid of taking on corporations or governments to collect on defaulted debt. During the past 35 years, his fund has returned an average of 14 percent a year, according to his annual letter to investors.
The government of Peru in 2000 agreed to pay him $58 million, a 400 percent profit, on the debt of two Peruvian banks he’d purchased four years earlier.
Singer has battled Argentina for a decade after buying more than $600 million of that country’s debt, some for as little as 15 cents on the dollar. In 2005, then-President Nestor Kirchner offered to swap the defaulted bonds for new ones worth about 30 cents on the dollar. About three-quarters of bondholders accepted.
Elliott’s NML Capital unit went to court for full payment and has since won five judgments totaling $1.6 billion. Six other lawsuits are pending. On June 25, the U.S. Supreme Court rejected an appeal by NML to seize $105 million of Argentina’s central bank deposits held in New York.
Elliott’s lawyers are preparing to argue in July that the Second U.S. Court of Appeals in New York should require Argentina to settle in full.
‘A Lot of Work’
“It takes a lot of work to play this game, and very few people have the commitment,” says Anna Gelpern, a professor at American University’s Washington College of Law.
Singer has also had outright flops. In 2009, Elliott lost $101.1 million buying phony promissory notes from Marc Dreier, the New York lawyer who pleaded guilty to defrauding hedge funds out of $400 million.
In fighting the Sada family, Singer is also squaring off against David Martinez, a 55-year-old Monterrey native who himself is a hedge fund mogul dealing in distressed debt. Martinez, founder of New York-based Fintech Advisory Inc., came onboard in the fall of 2009.
Martinez provided $75 million in financing and helped Vitro move its most profitable units beyond the reach of creditors. This isn’t the first time the two hedge fund bosses have crossed swords. Martinez has helped Argentina, Brazil and Ecuador restructure their debt.
Legal Maneuvers
In 2005, he filed a friend of the court brief on behalf of Argentina, opposing one of Singer’s attempts to win payment.
At Fintech’s behest, Vitro devised the plan that shuffled the holding company’s assets so that the glassmaker eventually ended up owing $1.9 billion to its own subsidiaries. The maneuver was kept hidden from creditors for 10 months, according to public documents and court papers. Martinez declined to comment.
The court challenges have taken their toll on Vitro executives.
“It’s tough to manage the business under this situation,” says Lara, jabbing the air with his Montblanc pen. Adrian Sada says he’s drained but optimistic.
“The past three years have been the toughest,” he says, sitting in a conference room across the street from conveyor belts laden with Coke bottles. He says he has never feared he would lose the company his great-grandfather, Francisco Sada, started with Isaac Garza as an offshoot of Cuauhtemoc brewery. The families established the glass factory in 1909 to provide a steady supply of bottles.
Grew Rich
The Sadas grew rich and powerful as Monterrey, capital of the northeastern state of Nuevo Leon, emerged as Mexico’s industrial heartland. Adrian Sada became Vitro chairman in 1991, says company spokesman Roberto Riva Palacio. He paid almost $1 billion for Tampa, Florida-based Anchor Glass Container Corp. and Latchford Glass Co. in Huntington Park, California.
The timing was disastrous, coming as soft-drink makers switched to plastic. Vitro sold Anchor for $392.5 million in 1997, less than half of what it had paid. The company shed a home appliance unit and cut costs to convince investors to buy $1.2 billion of bonds in 2007.
A year later, Vitro’s sales plunged amid the global economic slowdown. Derivatives that bet on rising natural gas costs backfired as prices fell, forcing the company to shell out $85 million for margin calls. In February 2009, Vitro missed a $44.8 million interest payment on the $1.2 billion of bonds and couldn’t repay $255 million in derivatives losses.
Helped Restructure
Martinez stepped in. Fintech’s founder sat on Alfa’s board alongside Adrian Sada and had helped restructure family- controlled chemical company Cydsa SAB (CYDSASAA) in 2004. In December 2009, Fintech gave Vitro $75 million to buy the land on which company factories sit and lease it back to Vitro.
Martinez urged a complete reorganization, sparking 43 transactions in which Vitro acquired the stock of subsidiaries and exchanged debt for capital so that Vitro SAB eventually wound up owing $1.9 billion to its units. Martinez profited by gaining an option for a 24 percent Vitro stake in return for the land.
By the fall of 2010, Vitro had failed to settle with bondholders. It filed for bankruptcy protection in Mexico that December, which was finally accepted in April 2011. It also made a U.S. Chapter 15 filing, to have its reorganization recognized across the border.
Intercompany Loans
In the process, Vitro used $1.9 billion in intercompany loans to vote down opposition from third-party creditors. Many of the original bondholders couldn’t stomach further machinations and sold out.
“The creditors didn’t want to go through Mexican courts,” says Brian Cullen, a managing director at Duff & Phelps Corp. (DUF) who advised bondholders. “Instead, Vitro got hedge funds that welcome litigation when they believe they’ve been wronged.”
Singer’s Elliott and New York-based Aurelius Capital Management LP piled in. The two, along with other hedge funds, including New York-based Davidson Kempner Capital Management LLC and Lord Abbett & Co. in Jersey City, New Jersey, have filed more than 300 legal challenges in Mexico alone.
In April 2011, Judge Sandra Lopez in Monterrey appointed Javier Navarro-Velasco, a partner in the local offices of Baker & McKenzie LLP, to bring the two sides together. The hedge funds weren’t interested in negotiating, Navarro-Velasco says. They wanted $1.1 billion in new bonds, a 10 percent cash payment and 61 percent of Vitro shares.
‘It Wasn’t Serious’
“It was ridiculous,” he says. “It wasn’t serious. They didn’t want to negotiate.”
At the end of October 2011, Navarro-Velasco unveiled terms that offered creditors 45 to 55 cents on the dollar. In February 2012, a court in Monterrey approved Vitro’s reorganization. Elliott and other creditors filed a more-than-600-page appeal, which is pending.
“We offered to negotiate with Elliott and Aurelius, show them our books, to have a rational discussion,” legal chief Sanchez Mujica says. “They only wanted to continue trading and continue litigating.”
To emphasize his point, Sanchez Mujica unpacks his iPad to read a quote from an interview that Singer gave to Bloomberg Markets in 2008.
“Our primary goal is to find bankruptcy situations where our ability to control or influence the process is the driver of value,” Singer said at the time. “That’s our favorite.”
After triumphing over governments and winning payouts from Lehman Brothers and Enron Corp., the master of distressed debt is on his way to adding the tenacious Mexican glassmaker to his list of wins.

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