El G-20 EN UN MUNDO QUE CAMBIA: La Cumbre de Hamburgo 2017

 

 

 

El grupo de los 20 se reúne una vez por año a nivel jefes de estados. La presidencia rota entre los miembros del grupo por regiones. El estado que tiene la presidencia del grupo es el encargado de organizar las reuniones a nivel ministerial y de expertos y organizar la Cumbre. Asimismo, el estado anfitrión trabaja mancomunadamente con la presidencia anterior y la futura del grupo, denominada la troika. Actualmente Alemania preside el G-20, el año pasado fue China y el próximo año lo hará la Argentina. La presidencia del grupo es de vital importancia porque tiene la posibilidad de enfatizar y proponer nuevos temas de discusión en la agenda del mismo.

La cumbre de Hamburgo será sin lugar a dudas la más importante que este grupo  luego de las cumbres de 2008, 2009 y 2010 en Washington D.C,  Pittsburgh y Toronto respectivamente, en las que se pretendía dar respuesta a la crisis financiera internacional. Fueron aquellos años donde el grupo tomó mayor relevancia y era percibido como el órgano de coordinación necesario para mitigar los impactos de la crisis económica a nivel global. A la vez que controlar, monitorear y regular el sistema financiero en vistas de evitar un futuro desplome de los mercados, una nueva crisis y asimismo impedir el cierre al comercio internacional y una guerra de balanzas de pagos. Sin embargo, pese a la importancia asignada en aquellos años al grupo, esté fue perdiendo relevancia a medida que Estados Unidos se fue recuperando de la crisis económica y Europa buscaba salir de la misma a través de las instituciones europeas. Empero, el grupo continuó trabajando sobre la regulación del mercado financiero internacional, la coordinación de políticas comunes frente al cambio climático, el desarrollo y el combate a la evasión fiscal.

La presidencia actual del grupo ha decidido incorporar los siguientes temas a la agenda: políticas anti terroristas y políticas de migraciones y flujo de refugiados. No es casual que Alemania, país que tuvo la postura más firme dando asilo a más de 200 mil refugiados, proponga la discusión de esta temática a nivel internacional. Al mismo tiempo la lucha contra el terrorismo y su vínculo con los flujos migratorios esta en plena discusión en diversos foros internacionales.

Tres situaciones interconectadas hacen de esta cumbre una muy especial. En primera instancia es la primer cumbre del G-20 con Donald Trump como presidente de los Estados Unidos. En segundo término, se llevarán a cabo importantes elecciones en Europa, los dos países más relevantes de la Unión, en términos de población y PBI, Francia y Alemania así como Holanda y posiblemente Italia. Por último, el  debate sobre los efectos adversos de la globalización parece tener un lugar en la Cumbre y en el pensamiento de aquellos que quieren defender este proceso y continuar con la línea de apertura económica y social.

 

Cambio en la política exterior de los Estados Unidos y su influencia en el G20

Donald Trump esta revolucionando las cancillerías a nivel global. Cientos de diplomáticos junto con analistas de inteligencia, psiquiatras, académicos y políticos intentan comprender y descifrar cuáles serán los pasos del flamante Presidente Trump en materia de política exterior e internacional.

Desde que llegó a la Presidencia el 20 de enero de este año Trump ha realizado una serie de acciones y declaraciones que pueden entenderse como un cambio radical de la política exterior de los Estados Unidos, socavando los grandes consensos y acuerdos de post guerra.

En materia de comercio internacional las declaraciones de Trump en contra del NAFTA, la retirada de Estados Unidos del acuerdo del Pacifico y el cese de las conversiones sobre un posible acuerdo entre la UE y los Estados Unidos rompe con la línea tradicional de apertura y libre comercio, mantenida desde el fin de la segunda guerra mundial y hasta ahora.  La designación de Wilbur Ross como secretario de Comercio, opositor fervientemente a los acuerdos de libre comercio, ratifica esta postura.

En este sentido la cumbre del G20, grupo que tiene como uno de sus pilares promover el libre comercio y evitar una guerra de balanzas de pagos, tendrá un clima muy diferente de aquel de septiembre del 2016 en China, donde había un consenso global favorable sobre esta materia y muchas otras.

Estados Unidos fue uno de los países impulsores de los acuerdos sobre cambio climático en París de 2016. La llegada de Trump a la Casa Blanca y su postura en contra de dichos acuerdos, vuelve a generar suspicacias sobre el futuro del mismos y por ende de la posibilidad de revertir o por lo menos evitar los efectos adversos de este fenómeno. Pese a todo la administración Trump no puede renunciar al tratado hasta por lo menos dentro de cuatro años. Sin embargo, la nominación del negacionista Scott Pruitt para dirigir la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA), dan a entender que Estados Unidos no tomará ninguna acción concreta en pos de des-carbonizar la industria y promover las energías renovables.

Sobre este tema el G-20 en China había tomado una posición común, ratificando los acuerdos de Paris y alentando a su cumplimento. De hecho, la cumbre de Hangzhou fue el escenario para la confirmación de los acuerdos por parte de China y los Estados Unidos, los mayores emisores de gases de carbono. Este año no se sabe cual será la postura del grupo sobre este tema por el cambio de políticas de Estados Unidos.

La OTAN y la seguridad internacional también estarán presentes en la Cumbre del G-20. Dentro de la agenda oficial del grupo, bajo el paraguas políticas contra terroristas y políticas de migraciones y flujo de refugiados así como en las varias reuniones bilaterales que tendrán lugar en el mismo escenario en julio en la ciudad de Hamburgo. Hubo palabras tranquilizadoras de apoyo a la OTAN del Secretario de Defensa de los Estados Unidos, James Mattis y del Vice Presidente Mike Pence, en la sede de la organización en Bruselas y en la Conferencia de Seguridad en Munich en febrero. Pese a ello sigue existiendo escepticismo dentro de los países miembros por las declaraciones de Trump objetando el sistema de defensa común  y por la elección de Rex Tillerson como Secretario de Estado con sus conocidos y fuertes vínculos con Moscú.

En lo referente al sistema financiero internacional la anunciada revisión por parte de la administración Trump de la ley Dodd-Frank, que regula el sistema financiero de los Estados Unidos luego de la crisis financiera del 2008, también esta causando cierto desconcierto entre los miembros del G-20.

En cuanto a la política migratoria y de refugiados, las declaraciones de Trump en contra de las acciones llevadas acabo en dicha materia por la Unión Europea especialmente por Alemania serán un tema de discusión formal e informal en la próxima cumbre del G-20. Recordemos que será el primer encuentro que tendrán el presidente Trump y la canciller Angela Merkel.

Estados Unidos está perdiendo capacidad y liderazgo como garante de los valores universales. La iniciativa de Trump de incrementar el gasto militar para continuar siendo la principal superpotencia militar es inversamente proporcional a su falta de empatía a nivel global.

Por tanto las recientes acciones y declaraciones de Trump están poniendo en jaque y socavando la arquitectura institucional de post guerra y los valores en los que ella se sustenta. Dejan como consecuencia mayor incertidumbre entre los actores del concierto internacional y un sistema más inestable e inseguro.

 

Elecciones en Europa

Para cuando tenga lugar la próxima cumbre del G-20 el 7 y 8 de Julio del corriente año ya sabremos el resultado de las elecciones en Holanda y Francia, tendremos un panorama más claro sobre las negociones y la ruta de salida de Gran Bretaña de la Unión Europea y estaremos a tan solo un mes y medio de las elecciones federales en Alemania. Estos acontecimientos nos darán algunas pistas sobre cual será el clima reinante durante el desarrollo de la Cumbre del G-20.

Los populismos están floreciendo en Europa. Luego de los sorpresivos triunfos del  Brexit, y Trump existe un temor entre los partidos tradicionales de Europa de que la derecha populista llegue al poder y socave el gran proyecto de la Unión Europea. El descontento en Francia está aumentando la intención de voto de la candidata del partido de ultraderecha Front National  (FN) conducido por  Marine Le Pen, quien se manifiesta en contra de la Unión Europea y plantea una dicotomía entre elite y pueblo o entre burocracias liberales contra nacionalismos populistas tal como lo definió el politólogo Carlo Invernizzi Accetti en un reciente articulo publicado en la revista Foreign Affairs. Este autor hace hincapié en la posibilidad de que en las próximas elecciones, en la segunda vuelta, se enfrenten dos candidatos por fuera del sistema tradicional de partidos. Sin embargo, es muy poco probable que Marine Le Pen se corone como presidenta de Francia ya que el sistema electoral obliga a los candidatos más votados a ir a una segunda vuelta y obtener el apoyo de más 50% de los votantes. Obstante, la performance del Front National dará una pauta sobre el estado de situación que se vive en el viejo continente.

El 15 de marzo en Holanda se elegirá al parlamento que designará al próximo primer ministro y la derecha nacionalista canalizada a través del partido anti-Islam Freedom Party (PVV) esta aumentando su intención de voto de forma acelerada, pese a ser uno de los países de la Unión con los indicadores socioeconómicos más altos y con un crecimiento sostenido del 2% desde hace 2 años y un desempleo de  alrededor del 5%. Sobre este asunto es muy interesante el artículo publicado en el portal del Institute for New Economic Thinking sobre las próximas elecciones en Holanda y el crecimiento de la derecha, donde se sostiene que los números macroeconómicos esconden una realidad diferente donde muchos holandeses se sientes excluidos, con dificultades económicas y por tanto son la materia prima y la explicación principal del crecimiento del PVV. Aquí también es importante resaltar que es muy difícil que el líder del PVV sea electo como primer ministro de Holanda.  El sistema multipartidista obliga los candidatos a formar gobierno de coalición. Por tanto es más previsible una coalición de los partidos tradicionales ya que el PVV -aunque resulte el partido más votado- tendrá grandes dificultades para encontrar aliados en otras fuerzas. Sin embargo, un triunfo del PVV en las urnas debe llamar la atención sobre el auge de los partidos populistas y las causas del mismo.

En Alemania en menor medida la ultra derecha también se esta asomando a través del partido Alternativa para Alemania (AdF). La política de Merkel en cuanto a refugiados ha creado un descontento en ciertos sectores sociales en Alemania. Sin embargo el AdF hoy no representa una amenaza real para el sistema. Por otro lado el candidato de la centro izquierda (SPD), Martin Schulz, ha comenzado a tener un importante crecimiento en las encuestas. Tiene una lectura muy interesante sobre la situación socioeconómica de Alemania, que pese ser una de las económicas mas pujantes y crecientes del mundo contiene varios sectores insatisfechos y una economía que tiene sus cimientos en siglo pasado.

Lo que es claro es que en Europa hay un resurgir de movimientos en contra de la Unión Europea y sobre todo en contra de una elite globalizada de la que muchos se sientes ajenos y culpan de todas sus desgracias.

Esta situación no pasará desapercibida en la próxima cumbre del grupo de los 20 donde la gobernanza internacional estará marcada por los aconteceres nacionales y regionales.

 

El lado oscuro de la Globalización

Europa y especialmente Alemania se encuentran en un momento sumamente delicado teniendo que asumir las riendas del concierto internacional y al mismo tiempo calmar los brotes de populismos que podrían dañar de muerte el gran proyecto de la Unión Europea.

Lo que realmente esta generando una gran incertidumbre internacional, no son los cambios de políticas determinadas por parte de los Estados Unidos sino más bien que aquellos cambios van en contra  de las posturas generadas, establecidas y consensuadas por la mayor parte de los países del globo y lideradas por los Estados Unidos como superpotencia. Un mundo multipolar es sistémicamente más inestable y un mundo multipolar sin consenso sobre los valores universales es por tanto un mundo altamente más inestable.

Durante la próxima Cumbre del G-20 se tratará por primera vez el impacto negativo de la globalización y se debatirá sobre posibles mecanismos para integrar a gran parte de la población que se siente  excluida de las consecuencias positivas de este fenómeno. En línea con lo expuesto tanto por Justin Trudeau ante la Unión Europea, el pasado mes de febrero, y con Tony Blair el mismo mes en Londres lanzando su iniciativa y fundación para evitar el Brexit. El punto común de ambos dirigentes es la necesidad de hacer una autocritica desde los sectores beneficiados por la Globalización y dar respuestas reales y concretas a quienes se sienten excluidos.

El grupo de los 20, regente de la gobernanza internacional, está atravesando un momento sumamente complicado por tanto es de esperar que la máxima aspiración de la actual presidencia sea mantener los consenso ya logrados en las cumbres anterior y por lo menos así no retroceder.

Rafael Iribarne
Observatorio G-20
Fundación Embajada Abierta
Hamburgo, Alemania
Marzo de 2017

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