INFORME EA: CHINA Y EL LIDERAZGO GLOBAL

Entre el 18 y el 25 de octubre se desarrolló en Pekín el XIX Congreso del Partido Comunista Chino (PCCh). El encuentro que reúne a los delegados del partido político más grande del mundo, es el evento político más significativo de la República Popular de China y se realiza cada 5 años con el objetivo de elegir las autoridades del partido y, en definitiva, a quienes ocuparan los principales órganos de decisión de la Nación en el siguiente lustro.

Tras una semana de deliberación, el XIX Congreso confirmó la continuidad de Xi Jinping como máxima autoridad del partido, circunstancia que garantiza también su continuidad como Presidente de la República y de la Comisión Militar Central. Dada la particular composición alcanzada para el nuevo buró político del partido, se especula también con un posible tercer mandato del actual secretario general a iniciarse en 2022.

Dirigiremos al pueblo chino hacia una victoria decisiva en la construcción integral de una sociedad modestamente acomodada y en la campaña para asegurar el éxito del socialismo con peculiaridades chinas para una nueva época”, aseguró el reelecto secretario general del partido en su discurso de inauguración, en el que lo acompañaron sus dos inmediatos antecesores.

El Congreso cristalizó el encumbramiento de Xi Jimping como uno de los máximos líderes de la historia del partido y oficializó la incorporación de una serie de reformas a su constitución. Las mismas se enmarcan en la doctrina del denominado “Pensamiento sobre el socialismo con peculiaridades chinas para una nueva era”, que establece catorce mandatos que guiarán la acción del partido. Xi Jinping es el primer líder desde Mao Zedong que logra incorporar sus ideas y su nombre a la constitución del PCCh.

Tras repasar los principales logros de los últimos 5 años y ratificar su compromiso con el modelo socialista, el reelecto secretario general otorgó en su discurso una gran relevancia al posicionamiento global de China. Allí, explicitó su voluntad de que el gigante asiático ocupe una creciente influencia en el sistema de relaciones internacional, haciendo de este objetivo una de las insignias de su nuevo mandato.

Las declaraciones de Xi Jinping establecieron un claro contraste con los recientes posicionamientos recientes de los Estados Unidos en materia de política exterior. El líder de la segunda mayor economía del mundo destacó el compromiso de China país con las reformas orientadas a una mayor apertura de la economía y el libre comercio. “Las puertas al exterior de China se abrirán cada vez más, en tanto la apertura trae progreso, mientras que el autoaislamiento conduce al atraso”.

Más específicamente, Xi Jinping mencionó su compromiso con el otorgamiento de trato nacional a las empresas extranjeras que se radiquen en China (aspecto que supo generar tensiones con algunos de sus principales socios comerciales, principalmente Estados Unidos y Europa), la perseverancia en el desarrollo de la denominada Ruta de la Seda (un megaproyecto de infraestructura que busca favorecer el transporte y el comercio con algunas de las principales regiones del mundo), la apuesta al desarrollo del Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (orientado a expandir la influencia financiera de China) y la promesa de apertura y desregulación en el sector de servicios.

También en contraste con las posiciones adoptadas por la administración Trump y su decisión de retirar a los Estados Unidos del Acuerdo sobre Clima de París, el PCCh estableció en su nueva doctrina, la preocupación por el cuidado del medioambiente. En particular se menciona la necesidad de procurar una convivencia “armoniosa” entre el hombre y la naturaleza.

Otro de los pilares sobre los cuales China busca consolidar una posición de liderazgo global viene dado por la intención de avanzar en la construcción de unas fuerzas armadas de primer orden mundial. El PCCh aseguró que se esforzará por transformar completamente el Ejército Popular de Liberación para mediados del siglo XXI.

El ambicioso objetivo de hacer de China un país líder a escala planetaria fue planteado por las autoridades del PCCh como un proceso en dos etapas. La primera de ellas, comprendida entre 2020 y 2035 buscará consolidar algunas las transformaciones recientes, mientras que entre 2035 y 2050 se espera hacer de China un “poderoso país socialista moderno“.

La visibilidad otorgada al Congreso, es otro de los aspectos que reflejan los esfuerzos por trasmitir un mensaje de apertura, en línea con la voluntad de liderazgo manifiesta por Xi Jinping.

 

El Ojo en América Latina

En su discurso inaugural del XIX Congreso, Xi Jinping ratificó también su compromiso con el desarrollo de un proceso de reformas de los esquemas de gobernanza global, en el que pretende consolidarse como líder del mundo emergente y en desarrollo.

Durante los últimos 15 años la vinculación entre China y América Latina se ha intensificado. Los lazos comerciales reflejan no sólo el dinamismo de la economía china, sino un patrón de intercambios de cierta complementariedad dada la elevada demanda de commodities y productos básicos que China ha requerido en el marco de su proceso de expansión.

China se ha convertido en el principal socio comercial de algunos países de la región a partir de un esquema de intercambio caracterizado por la compra de productos básicos y la venta de bienes industriales.

Sin embargo, las vinculaciones no se limitan al plano comercial. China ocupa además una creciente relevancia como inversor. Aunque muchas de las inversiones se orientan a facilitar y garantizar la exportación de recursos naturales, China también ha ganado importancia como prestamista en el marco de su estrategia de internacionalización financiera.

Para América Latina el desafío continúa siendo el avanzar en esquemas de intercambio más sofisticados y evitar que el dinamismo de China tienda a fortalecer la primarización de sus economías. La región continúa padeciendo ciclos económicos extremadamente volátiles asociados a sus patrones de especialización basados en productos básicos y recursos naturales, una problemática compartida con el continente africano, en donde también China ha tenido importante proceso de expansión.

 

El contraste con occidente

Tal como se mencionó anteriormente, las conclusiones del último congreso del Partido Comunista Chino marcan un claro contraste con el discurso asumido por los Estados Unidos desde la asunción de Donald Trump.

Mientras Xi Jinping se refería a las ventajas de los acuerdos comerciales preferenciales, Estados Unidos enfrenta tensas negociaciones con sus socios del Tratado de Libre Comercio para Amérca del Norte (TLCAN).

Allí, la propuesta de los Estados Unidos de una agresiva modificación de la regla de origen, la incorporación de mayores componentes locales en la cadena automotriz, la modificación del sistema de resolución de controversias y la inclusión de una “cláusula de ocaso” que obligue a la ratificación del acuerdo cada 5 años ha generado importantes diferencias entre los socios.

La consolidación del liderazgo de Xi Jinping se diferencia de la situación de debilidad observada en algunos de las principales potencias de occidente (Ver informe anterior).   En el caso de los Estados Unidos, pese a la supremacía de los republicanos en el Congreso, Trump enfrenta importantes inconvenientes para concretar sus propuestas y presentar resultados de gestión.

Por su parte, en Europa, las elecciones de Alemania dejaron a Merkel en una situación de mayor debilidad relativa. Al mismo tiempo, el viejo continente enfrenta la negociación por la salida de Gran Bretaña y las difíciles circunstancias generadas por el intento de Cataluña.

 

Claves para la economía china

Por fuera de los aspectos ya mencionados en materia de política exterior, el XIX Congreso del PCCh ratificó el compromiso con las reformas que otorgan un creciente rol al consumo interno en el patrón de crecimiento. Este aspecto ha ocupado buena parte de los esfuerzos de reforma de China tras el estallido de la última gran crisis internacional. Este aspecto no ha estado exento de problemas, en tanto China ha enfrentado en los últimos tiempos una cierta desaceleración de su ritmo de crecimiento.

A su vez, las autoridades se han comprometido en avanzar en la reforma de las empresas públicas y apostar a la innovación como base de la economía. Este último aspecto, forma también de los focos de conflictos entre China y los Estados Unidos, en el marco de las disputas respecto del supuesto abuso de China sobre los derechos de propiedad intelectual de las innovaciones desarrolladas en EUA.

 

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